De vez en cuando, por la tarde, veo a la gente caminar en reversa, y no tengo ni idea por qué.
El fenómeno lo observo siempre cuando se está poniendo el sol, así que la hora varía según la época del año. Estaré caminando por la calle, o montado en mi bicicleta, y de repente veré algo inusual en las partes más recónditas de mi visión periférica. Es una persona, pensaré, una persona que está caminando. Pero a pesar de estar caminando en una dirección, se está moviendo en la dirección opuesta. No creo que esté pasando por una brecha en la tela del espacio-tiempo, y definitivamente no hay un león que lo esté obligando a retroceder lentamente sin darle la espalda a la bestia, así que debo concluir que lo está haciendo a propósito.
Cuando se vive en China es bastante normal ver lo anormal. Bueno, anormal para nosotros en todo caso. En China es perfectamente aceptable ponerse a practicar artes marciales en medio de la calle, aún estando vestido con traje de corbata, para nombrar tan solo un ejemplo. Sin embargo, por cada comportamiento exótico que encuentro siempre encuentro una justificación o racionalización (aunque no una explicación; a veces me explican las cosas y sigo sin entender por qué son así). La locura esta de retroceder cuando se pone el sol no se puede sustentar que yo sepa.
La posición del sol no entra en ello, aunque eso fue lo primero que pensé al notar que la actividad siempre se lleva a cabo a la hora del ocaso. Tampoco tiene nada que ver con ritos religiosos porque los chinos son, en su gran mayoría, ateos. Es una cosa que no discrimina por edad o sexo, aunque no he visto hacerlo a nadie que no haya llegado a la tercera edad.
¿Alguien sabe por qué rayos los chinos caminan en reversa?
domingo, 16 de marzo de 2008
viernes, 29 de febrero de 2008
Conversaciones en China (1)
"Oye tú, extranjero."
"¿Sí?"
"¿Qué idioma estás hablando con tus amigos?"
"Español."
"¿No es inglés?"
"No."
"Ah. Es que yo no entiendo el inglés."
"Evidentemente."
"Tampoco entiendo el español."
"Me doy cuenta."
"Es más, a veces tampoco entiendo el chino."
"¿Eh?"
"Sí, viene gente de otras provincias y cuando me hablan no les entiendo nada, sólo sonrío y hago como si entendiera, pero en verdad estoy perdido."
"Ahora sabes cómo me siento yo."
"¿Sí?"
"¿Qué idioma estás hablando con tus amigos?"
"Español."
"¿No es inglés?"
"No."
"Ah. Es que yo no entiendo el inglés."
"Evidentemente."
"Tampoco entiendo el español."
"Me doy cuenta."
"Es más, a veces tampoco entiendo el chino."
"¿Eh?"
"Sí, viene gente de otras provincias y cuando me hablan no les entiendo nada, sólo sonrío y hago como si entendiera, pero en verdad estoy perdido."
"Ahora sabes cómo me siento yo."
sábado, 23 de febrero de 2008
Bizarro Beijing
Algo raro está sucediendo en Beijing.
Es difícil describirlo con exactitud. Entre el período de anticipación al año nuevo chino y el período refractario de dos semanas que sigue a la fiesta, algo en esa ciudad se transformó. Quizás pusieron algo en el agua. Puede ser que el Partido haya desenpolvado y engrasado los engranajes de la máquina estatal. Quién sabe; en conclusión hay una onda siniestra e indescriptible que está arrasando con la capital china y no sé qué podría estar causándola.
Todo empezó cuando me fui de compras a Beijing ayer por la mañana y me percaté de un fenómeno muy particular: en la salida de la estación de trenes los taxistas ya no me estaban agarrando. Normalmente los muy atarbanes te cogen del brazo tan duro que te corta la circulación, y luego te arrastran hasta su auto en un intento de tratar de convencerte de dejarte llevar a cualquier ubicación de la ciudad por 100 yuanes (la carrera promedio cuesta 15). Ayer, nada.
Luego entré a la estación de metro y me di cuenta de algo más: las personas estaban haciendo fila para montarse en los trenes. Y lo que es peor, estaban esperando a que los otros pasajeros se bajaran del tren antes de montarse ellos. ¿Qué sucedió con los empujones? ¿Adónde se fue el modus operandi chino de imitar una estampida de pandas salvajes con tal de montarse al tren unos 3 segundos antes de lo que lo harían si esperaran?
"Esto no está bien," le dije a mi amigo Alejandro, quien me acompañaba, mientras estábamos parados en unas escaleras eléctricas, saliendo de la estación de metro camino al barrio Sanlitun. "Me siento aturdido, como si me hubieran remplazado el mundo que conozco con una versión alterna, diferente."
Alejandro estuvo al punto de responder cuando sus ojos se abrieron de un golpe y su boca quedó entreabierta.
"¿Qué? ¿Qué pasó?"
Alejandro me miró con asombro. "¿No se ha dado cuenta?"
"No, ¿qué?"
"Mire hacia abajo."
Bajé la vista, y de repente me vi invadido por la nausea. No podía ser cierto lo que estaba presenciando, simplemente no había manera de que lo fuera. Es inconcebible pensar que en una escalera eléctrica en china las personas se hagan al lado derecho para que las personas que tengan prisa puedan subir por el lado izquierdo; y sin embargo, ahí estaban. Tal fue el impacto que Alejandro tomó fotos, "Para mostrarle a mi novia cuando llegue a Colombia, no me lo va a creer."
La situación sólo empeoró con el transcurso del día. Los taxistas ya le hacían caso a los semáforos en vez de atravesar cada intersección como si fueran dueños de la calle. Los peatones ya no se disponían a reproducir Frogger en la vida real. Hasta había policías de tránsito, y la población en general les hacía caso. ¡Policías de tránsito! Hasta ayer yo pensaba que sólo existían en los cuentos de hadas.
Utilizo este blog ahora para comunicar mi preocupación. Alguien, o algo, está remplazando la China que conozco con un döppelganger, una pseudo-China. Lo que he descrito ahora es sólo el principio. Quién sabe lo que pasará en pocos meses... ¿Pararán de escupir en la calle? ¿Los vendedores cobrarán el precio verdadero y merecido de las cosas, en vez de tratar de estafar a los extranjeros? ¿Ya no me perseguirán los vendedores de relojitos de Mao?
Oh, the humanity...
Es difícil describirlo con exactitud. Entre el período de anticipación al año nuevo chino y el período refractario de dos semanas que sigue a la fiesta, algo en esa ciudad se transformó. Quizás pusieron algo en el agua. Puede ser que el Partido haya desenpolvado y engrasado los engranajes de la máquina estatal. Quién sabe; en conclusión hay una onda siniestra e indescriptible que está arrasando con la capital china y no sé qué podría estar causándola.
Todo empezó cuando me fui de compras a Beijing ayer por la mañana y me percaté de un fenómeno muy particular: en la salida de la estación de trenes los taxistas ya no me estaban agarrando. Normalmente los muy atarbanes te cogen del brazo tan duro que te corta la circulación, y luego te arrastran hasta su auto en un intento de tratar de convencerte de dejarte llevar a cualquier ubicación de la ciudad por 100 yuanes (la carrera promedio cuesta 15). Ayer, nada.
Luego entré a la estación de metro y me di cuenta de algo más: las personas estaban haciendo fila para montarse en los trenes. Y lo que es peor, estaban esperando a que los otros pasajeros se bajaran del tren antes de montarse ellos. ¿Qué sucedió con los empujones? ¿Adónde se fue el modus operandi chino de imitar una estampida de pandas salvajes con tal de montarse al tren unos 3 segundos antes de lo que lo harían si esperaran?
"Esto no está bien," le dije a mi amigo Alejandro, quien me acompañaba, mientras estábamos parados en unas escaleras eléctricas, saliendo de la estación de metro camino al barrio Sanlitun. "Me siento aturdido, como si me hubieran remplazado el mundo que conozco con una versión alterna, diferente."
Alejandro estuvo al punto de responder cuando sus ojos se abrieron de un golpe y su boca quedó entreabierta.
"¿Qué? ¿Qué pasó?"
Alejandro me miró con asombro. "¿No se ha dado cuenta?"
"No, ¿qué?"
"Mire hacia abajo."
Bajé la vista, y de repente me vi invadido por la nausea. No podía ser cierto lo que estaba presenciando, simplemente no había manera de que lo fuera. Es inconcebible pensar que en una escalera eléctrica en china las personas se hagan al lado derecho para que las personas que tengan prisa puedan subir por el lado izquierdo; y sin embargo, ahí estaban. Tal fue el impacto que Alejandro tomó fotos, "Para mostrarle a mi novia cuando llegue a Colombia, no me lo va a creer."
La situación sólo empeoró con el transcurso del día. Los taxistas ya le hacían caso a los semáforos en vez de atravesar cada intersección como si fueran dueños de la calle. Los peatones ya no se disponían a reproducir Frogger en la vida real. Hasta había policías de tránsito, y la población en general les hacía caso. ¡Policías de tránsito! Hasta ayer yo pensaba que sólo existían en los cuentos de hadas.
Utilizo este blog ahora para comunicar mi preocupación. Alguien, o algo, está remplazando la China que conozco con un döppelganger, una pseudo-China. Lo que he descrito ahora es sólo el principio. Quién sabe lo que pasará en pocos meses... ¿Pararán de escupir en la calle? ¿Los vendedores cobrarán el precio verdadero y merecido de las cosas, en vez de tratar de estafar a los extranjeros? ¿Ya no me perseguirán los vendedores de relojitos de Mao?
Oh, the humanity...
miércoles, 30 de enero de 2008
卫生
Momento chino del día:
Hoy tuve que ir al departamento de higiene de tianjin a hacerme una serie de exámenes médicos para renovar mi permiso de residencia, entre ellos un examen de orina cuyo propósito desconozco. Para tomar el examen, me dan un pequeño recipiente de plástico del tamaño de un vaso para tomar tequila, y me conducen a un baño ubicado al otro extremo del corredor para llenarlo. El recipiente no tiene tapa, así que tengo que transportarlo muy cuidadosamente desde el extremo del corredor donde está el baño, hasta el otro extremo, donde está la gente que hace el examen. Cuando llego, utilizan un pequeño gotero para tomar unas cuantas gotas y rociarlas sobre una tira de papel químico que revela...algo, no lo sé. Esto lo hacen frente a mis ojos, sin guantes, y sin preocuparse por todas las otras cosas que rocían aparte del papel. Al terminar todo el proceso, me piden que bote el recipiente en una caneca cualquiera.
Todo esto en el departamento de, espérenme un segundo y reitero, higiene.
Haría chistes sobre los departamentos de justicia, educación, transporte, etc., pero no sé si el Partido me está monitoreando.
Hoy tuve que ir al departamento de higiene de tianjin a hacerme una serie de exámenes médicos para renovar mi permiso de residencia, entre ellos un examen de orina cuyo propósito desconozco. Para tomar el examen, me dan un pequeño recipiente de plástico del tamaño de un vaso para tomar tequila, y me conducen a un baño ubicado al otro extremo del corredor para llenarlo. El recipiente no tiene tapa, así que tengo que transportarlo muy cuidadosamente desde el extremo del corredor donde está el baño, hasta el otro extremo, donde está la gente que hace el examen. Cuando llego, utilizan un pequeño gotero para tomar unas cuantas gotas y rociarlas sobre una tira de papel químico que revela...algo, no lo sé. Esto lo hacen frente a mis ojos, sin guantes, y sin preocuparse por todas las otras cosas que rocían aparte del papel. Al terminar todo el proceso, me piden que bote el recipiente en una caneca cualquiera.
Todo esto en el departamento de, espérenme un segundo y reitero, higiene.
Haría chistes sobre los departamentos de justicia, educación, transporte, etc., pero no sé si el Partido me está monitoreando.
domingo, 27 de enero de 2008
医院
A continuación el manual de procedencia para extranjeros en Tianjin nos ilustra los pasos a seguir cuando se debe ir al hospital en China:
1. Encontrar el hospital apropiado. Parece un paso tonto pero la mayoría de los hospitales tienen nombres como, "Primer Centro de XXX Ciudad" o, "Tianjin Modern Women's Clinic" así que toca usar buen juicio.
2. Al entrar al hospital, procurar no toparse con los trabajadores que están sacando difuntos en camillas por la puerta principal. Extrañamente, aunque sacan a los muertos en bolsas negras, igual los tapan con chaquetas por si les da frío en el más allá.
3. Ir a la ventanilla y registrarse. Al registrarse te darán un número; este número es tu vida, es la civilización. Es un papelito de 5cmx5cm que te representa en el sistema, y todo lo que hagas mientras estés en el hospital está vinculado a ese numerito.
4. Aceptar que tendrás que volver a esta misma taquilla unas tres veces durante tu visita al hospital, porque aunque el sistema del numerito podría ser muy eficiente en manos capaces, estás en China, y por lo tanto tendrás que volver cada cinco minutos para que te actualizen en el sistema (y te cobren las tarifas respectivas).
5. Dirigirse al departamento correspondiente a la condición médica que se padece y buscar un doctor. Es de ayuda buscar los síntomas de antemano para poder explicarlos claramente en chino. También es de ayuda pedirle al doctor que hable lentamente para poder entender, aunque en vez de hablar más lentamente lo que hará es hablar más duro.
6. Esperar mientras el doctor le grita a sus colegas, "¡Oigan! Acá tengo un extranjero que tiene XXX, ¿quién lo revisa?" Intentar ignorar las miradas curiosas del tipo que está fumando en el pasillo, de las enfermeras y de prácticamente todo el mundo porque eres el único extranjero en todo el edificio.
7. Pasar a la oficina del doctor, repetir los síntomas, volver a la taquilla para pagar el examen médico, VOLVER a la oficina del doctor, sí esto es un solo paso.
8. Pasar al examen médico. Es normal que antes, después y hasta durante el examen te hagan la típica batería de preguntas, por ejemplo, de dónde vienes, cuánto tiempo llevas en china, etc. Lo mejor es responderlas de manera eficaz y concisa; no es buena idea discutir qué tan apropiado es hacer preguntas tontas cuando tu interlocutor tiene entre sus manos partes delicadas de tu anatomía.
9. Después del diagnóstico, volver a la ventanilla y pagar los medicamentos. Lo bueno del sistema del numerito es que el hospital recibe automágicamente la actualización de lo que se necesita, así que no toca cargar con un papel atiborrado de mamorrachos indescifrables. Es más, hasta recibirás un papel impreso con los medicamentos que tienes que tomar y las dosis.
10. Pasar a la taquilla de recolección de medicamentos. Bueno, hay dos, la de los medicamentos occidentales y la de los medicamentos chinos. Es normal que a uno le prescriban uno de cada uno, así que es necesario hacer dos colas, que en China significa pelearse con dos turbas ensangrendtadas de chinos para hacerse atender.
11. Volver a casa, listo para enfrentar un nuevo día y un nuevo reto.
1. Encontrar el hospital apropiado. Parece un paso tonto pero la mayoría de los hospitales tienen nombres como, "Primer Centro de XXX Ciudad" o, "Tianjin Modern Women's Clinic" así que toca usar buen juicio.
2. Al entrar al hospital, procurar no toparse con los trabajadores que están sacando difuntos en camillas por la puerta principal. Extrañamente, aunque sacan a los muertos en bolsas negras, igual los tapan con chaquetas por si les da frío en el más allá.
3. Ir a la ventanilla y registrarse. Al registrarse te darán un número; este número es tu vida, es la civilización. Es un papelito de 5cmx5cm que te representa en el sistema, y todo lo que hagas mientras estés en el hospital está vinculado a ese numerito.
4. Aceptar que tendrás que volver a esta misma taquilla unas tres veces durante tu visita al hospital, porque aunque el sistema del numerito podría ser muy eficiente en manos capaces, estás en China, y por lo tanto tendrás que volver cada cinco minutos para que te actualizen en el sistema (y te cobren las tarifas respectivas).
5. Dirigirse al departamento correspondiente a la condición médica que se padece y buscar un doctor. Es de ayuda buscar los síntomas de antemano para poder explicarlos claramente en chino. También es de ayuda pedirle al doctor que hable lentamente para poder entender, aunque en vez de hablar más lentamente lo que hará es hablar más duro.
6. Esperar mientras el doctor le grita a sus colegas, "¡Oigan! Acá tengo un extranjero que tiene XXX, ¿quién lo revisa?" Intentar ignorar las miradas curiosas del tipo que está fumando en el pasillo, de las enfermeras y de prácticamente todo el mundo porque eres el único extranjero en todo el edificio.
7. Pasar a la oficina del doctor, repetir los síntomas, volver a la taquilla para pagar el examen médico, VOLVER a la oficina del doctor, sí esto es un solo paso.
8. Pasar al examen médico. Es normal que antes, después y hasta durante el examen te hagan la típica batería de preguntas, por ejemplo, de dónde vienes, cuánto tiempo llevas en china, etc. Lo mejor es responderlas de manera eficaz y concisa; no es buena idea discutir qué tan apropiado es hacer preguntas tontas cuando tu interlocutor tiene entre sus manos partes delicadas de tu anatomía.
9. Después del diagnóstico, volver a la ventanilla y pagar los medicamentos. Lo bueno del sistema del numerito es que el hospital recibe automágicamente la actualización de lo que se necesita, así que no toca cargar con un papel atiborrado de mamorrachos indescifrables. Es más, hasta recibirás un papel impreso con los medicamentos que tienes que tomar y las dosis.
10. Pasar a la taquilla de recolección de medicamentos. Bueno, hay dos, la de los medicamentos occidentales y la de los medicamentos chinos. Es normal que a uno le prescriban uno de cada uno, así que es necesario hacer dos colas, que en China significa pelearse con dos turbas ensangrendtadas de chinos para hacerse atender.
11. Volver a casa, listo para enfrentar un nuevo día y un nuevo reto.
miércoles, 23 de enero de 2008
Qué estilo más bárbaro
Estaba almorzando en un café al lado de mi casa ayer cuando fui testigo de la siguiente escena:
Un hombre y una mujer estaban sentados en una esquina oscura mientras esperaban su comida. El hombre estaba bien vestido y la mujer arreglada; se notaba que estaban en pleno proceso de cortejo/levante/ligar/como quieran llamarlo.
Como bien sabrán todos, cuando se encuentra en el proceso de evaluar una persona como pareja potencial, hay ciertas pautas de comportamiento que se deben seguir. En el caso de la mujer china, éstas se reducen a verse bonita y no tan inteligente; los hombres chinos siempre buscan mujeres bonitas que sirvan de amas de casa y/o de trofeos, no mujeres independientes que amenazen su autoestima con salarios superiores o niveles mayores de educación. Así que en este ejemplo, la mujer estaba jugando el papel de la princesita sumisa. Se reía de todo lo que decía el hombre, le subía el autoestima con piropos y cumplidos, nada demasiado complicado.
Ahora veamos, cual documentario de Discovery Channel, lo que un hombre chino hace al tratar de levantar pareja:
Primero lo primero: higiene. Todo hombre debe ser higiénico para no ofender a su pareja potencial. Esto implica bañarse (una vez a la semana) y tener las uñas (salvo la del meñique derecho) cortadas y pulidas. Nuestro sujeto demostró su compromiso con el higiene al cortarse las uñas delante de su pareja y encima de la mesa. Para resaltar este compromiso, se aseguró de llevar a cabo el acto con su cortauñas portátil, que también era su llavero, que también era un destapador de botellas.
Siguiente: opulencia. El hombre moderno chino es el hombre de la casa, maestro de su castillo. Si la relación se vuelve seria (o hasta si no lo hace), se espera que el hombre asuma la responsabilidad de todos los gastos de la mujer por más frívolos que sean, desde la tarifa del bus hasta la cartera nueva de cuero que seguramente costará más de lo que ganan muchos chinos pobres en un año. Demostrar tal capacidad económica no es fácil, sin embargo nuestro sujeto lo logra elegantemente, mediante una demostración de su ropa nueva y de marca. También resalta que tiene automóvil. Por último, hace alarde de su teléfono móvil de último modelo, comprado unos días antes, aunque ya no le gusta y está que se compra otro mejor. A propósito, ¿ya mencionó que su reloj es nuevo también? ¿Y no es falso, sino de verdad? Por que es cierto. Lo compró el mismo día que el móvil. Y el carro. Y la ropa.
Tercero: seguridad. El hombre moderno chino es seguro de sí mismo, fuerte, confiado y carismático. Lógicamente, la única manera de comprobar su hombría es mediante esa herramienta social tradicional, el alarde. Un hombre no es un verdadero hombre hasta que todas las personas presentes sepan que lo es. Es importante, además, establecer dominancia sobre los otros hombres; la pérdida de prestigio social es una amenaza constante y real para el hombre moderno chino, y es indispensable protegerse contra ella. Para lograr esto el mejor curso de acción es hablar mal de todas las otras personas en el salón (esto tiene el bono adicional de levantar el autoestima propio). Insultar al mesero, burlarse del extranjero sentado en la esquina (mira como es de raro, además está escribiendo con la mano izquierda, sucios extranjeros incultos), todas son formas eficaces de imponerse. Macho alfa, muchachos, macho alfa.
Último: educación. La cara va al plato, y no al revés. Al momento de comer, es necesario hacer la mayor cantidad de ruido posible. Los eructos y los pedos son chéveres. La uña del meñique, que como recordarán no se corta como las otras, se puede usar como herramienta para escarvar por esos orificios que un dedo solitario simplemente no puede alcanzar.
Y eso, señoras y señores, es el cortejo chino.
Con razón nunca veo mujeres extranjeras con hombres chinos...
Un hombre y una mujer estaban sentados en una esquina oscura mientras esperaban su comida. El hombre estaba bien vestido y la mujer arreglada; se notaba que estaban en pleno proceso de cortejo/levante/ligar/como quieran llamarlo.
Como bien sabrán todos, cuando se encuentra en el proceso de evaluar una persona como pareja potencial, hay ciertas pautas de comportamiento que se deben seguir. En el caso de la mujer china, éstas se reducen a verse bonita y no tan inteligente; los hombres chinos siempre buscan mujeres bonitas que sirvan de amas de casa y/o de trofeos, no mujeres independientes que amenazen su autoestima con salarios superiores o niveles mayores de educación. Así que en este ejemplo, la mujer estaba jugando el papel de la princesita sumisa. Se reía de todo lo que decía el hombre, le subía el autoestima con piropos y cumplidos, nada demasiado complicado.
Ahora veamos, cual documentario de Discovery Channel, lo que un hombre chino hace al tratar de levantar pareja:
Primero lo primero: higiene. Todo hombre debe ser higiénico para no ofender a su pareja potencial. Esto implica bañarse (una vez a la semana) y tener las uñas (salvo la del meñique derecho) cortadas y pulidas. Nuestro sujeto demostró su compromiso con el higiene al cortarse las uñas delante de su pareja y encima de la mesa. Para resaltar este compromiso, se aseguró de llevar a cabo el acto con su cortauñas portátil, que también era su llavero, que también era un destapador de botellas.
Siguiente: opulencia. El hombre moderno chino es el hombre de la casa, maestro de su castillo. Si la relación se vuelve seria (o hasta si no lo hace), se espera que el hombre asuma la responsabilidad de todos los gastos de la mujer por más frívolos que sean, desde la tarifa del bus hasta la cartera nueva de cuero que seguramente costará más de lo que ganan muchos chinos pobres en un año. Demostrar tal capacidad económica no es fácil, sin embargo nuestro sujeto lo logra elegantemente, mediante una demostración de su ropa nueva y de marca. También resalta que tiene automóvil. Por último, hace alarde de su teléfono móvil de último modelo, comprado unos días antes, aunque ya no le gusta y está que se compra otro mejor. A propósito, ¿ya mencionó que su reloj es nuevo también? ¿Y no es falso, sino de verdad? Por que es cierto. Lo compró el mismo día que el móvil. Y el carro. Y la ropa.
Tercero: seguridad. El hombre moderno chino es seguro de sí mismo, fuerte, confiado y carismático. Lógicamente, la única manera de comprobar su hombría es mediante esa herramienta social tradicional, el alarde. Un hombre no es un verdadero hombre hasta que todas las personas presentes sepan que lo es. Es importante, además, establecer dominancia sobre los otros hombres; la pérdida de prestigio social es una amenaza constante y real para el hombre moderno chino, y es indispensable protegerse contra ella. Para lograr esto el mejor curso de acción es hablar mal de todas las otras personas en el salón (esto tiene el bono adicional de levantar el autoestima propio). Insultar al mesero, burlarse del extranjero sentado en la esquina (mira como es de raro, además está escribiendo con la mano izquierda, sucios extranjeros incultos), todas son formas eficaces de imponerse. Macho alfa, muchachos, macho alfa.
Último: educación. La cara va al plato, y no al revés. Al momento de comer, es necesario hacer la mayor cantidad de ruido posible. Los eructos y los pedos son chéveres. La uña del meñique, que como recordarán no se corta como las otras, se puede usar como herramienta para escarvar por esos orificios que un dedo solitario simplemente no puede alcanzar.
Y eso, señoras y señores, es el cortejo chino.
Con razón nunca veo mujeres extranjeras con hombres chinos...
sábado, 12 de enero de 2008
爱
Muchas personas dicen que el amor es universal. Claramente esas personas nunca han ido a China.
No es que no experimenten el amor ni mucho menos. No, es más bien la manera como lo expresan, o fracasan en expresar, todavía no lo tengo muy claro. Los chinos se contradicen a veces; dependiendo de la ocasión, el contexto sociocultural o la fase de la luna, yo que sé, pueden ser tímidos o extrovertidos, pasivos o agresivos. Por ejemplo, cuando un joven chino conoce a una niña que le gusta, actúa de manera tan distante y seca hacia ella que parece que la estuviera tratando como una máquina de fax y no como una persona. Sin embargo, una vez dan "el siguiente paso" y se convierten en una pareja, el chico no tiene ningún problema con zarandear a su pobre novia como si quisiera matarla.
Al principio, meses atrás, mientras deambulaba por las calles de Tianjin me sentía en la ciudad más agresiva del mundo. Todo el mundo gritaba, a todas horas y sin provocación alguna. El abuso entre parejas se toleraba, si no es que se fomentaba. Entre el culture shock y la ignorancia pensaba lo peor.
Pero no, resulta que cuando un par de viejitos se están gritando lo que en verdad hacen es bromear. ¿Esos dos tipos de 30 años, los que acaban de agarrar a un tercero de los brazos y como que lo van a meter en una caneca? Qué va, son tres amigos en plena diversión. Y el loco ese que acaba de apretarle el pescueso a su novia, y la tumbó al piso, obviamente sólo está jugueteando con el objeto de sus afectos. Nada dice, "te amo" como un desguinze. Cuando esa niña se esté aplicando una bolsa de hielo por la noche, pensará en los moretones y le brotarán corazones.
No es que no experimenten el amor ni mucho menos. No, es más bien la manera como lo expresan, o fracasan en expresar, todavía no lo tengo muy claro. Los chinos se contradicen a veces; dependiendo de la ocasión, el contexto sociocultural o la fase de la luna, yo que sé, pueden ser tímidos o extrovertidos, pasivos o agresivos. Por ejemplo, cuando un joven chino conoce a una niña que le gusta, actúa de manera tan distante y seca hacia ella que parece que la estuviera tratando como una máquina de fax y no como una persona. Sin embargo, una vez dan "el siguiente paso" y se convierten en una pareja, el chico no tiene ningún problema con zarandear a su pobre novia como si quisiera matarla.
Al principio, meses atrás, mientras deambulaba por las calles de Tianjin me sentía en la ciudad más agresiva del mundo. Todo el mundo gritaba, a todas horas y sin provocación alguna. El abuso entre parejas se toleraba, si no es que se fomentaba. Entre el culture shock y la ignorancia pensaba lo peor.
Pero no, resulta que cuando un par de viejitos se están gritando lo que en verdad hacen es bromear. ¿Esos dos tipos de 30 años, los que acaban de agarrar a un tercero de los brazos y como que lo van a meter en una caneca? Qué va, son tres amigos en plena diversión. Y el loco ese que acaba de apretarle el pescueso a su novia, y la tumbó al piso, obviamente sólo está jugueteando con el objeto de sus afectos. Nada dice, "te amo" como un desguinze. Cuando esa niña se esté aplicando una bolsa de hielo por la noche, pensará en los moretones y le brotarán corazones.
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